mundos virtuales & imaginación

La llegada de las 3d a la informática de consumo transformó nuestra forma de relacionarnos con la tecnología; y lo hizo porqué aquello que sólo había sido una potente herramienta al servicio de cálculos o tareas más o menos automáticas, se transformó en un nuevo espacio para la realización personal.

Atrás quedó una etapa en la que una pantalla rígida era una frontera entre el usuario y el interior del espacio digital, hoy en día, la pantalla es solo una de las múltiples puertas de entrada a una infinitud de mundos en 3d. Nuevos espacios digitales complejos, donde -como si de un ecosistema (a parte) se tratase- podemos crear distintas identidades digitales.

Existimos en ellos porque tenemos capacidad de elección, porque aquello que nos diferencia de las otras especies: nuestra ética, puede ser realizada en un mundo no físico. Habrá quien plantee que la imaginación ya es un mundo virtual en 3D, como espacio en el qué el ser humano puede definir y realizar diferentes existencias (algunas de ellas fantásticas y legendarias). Sin embargo en el caso de la imaginación el único acceso a ella es individual, para compartirla debemos dotarla de comunicabilidad, enmarcarla en unas condiciones de posibilidad que los otros compartan y puedan comprender.

Trabajar colectivamente en la imaginación de alguien es algo propio del argumento de un videojuego y no una tarea que podamos realizar. No es posible usar el espacio virtual de nuestra imaginación para compartir directamente nada; como máximo podemos transmitir a nuestro interlocutor nuestro mapa mental -las características de lo qué imaginamos- para que pueda reproducir en su propio mundo virtual las condiciones de realidad de las que hablamos. Pero siempre se tratará de una recreación, en mi imaginación x, en la tuya y; por más similitudes que consigamos nunca podremos igualar x a y.

Los mundos en 3D son pequeñas parcelas de realidad, fruto de la suma de la imaginación de distintos creativos generalmente basados en leyendas y novelas de ciencia ficción, historias antiguas, o en el imaginario popular,… en un trabajo colaborativo(imaginativo).

El marco de existencia y desarrollo, por lo tanto, es completamente distinto ya que nuestra imaginación no depende de un medio físico exterior (que la determine), y carece de herramientas colaborativas y de compartición, sino usamos el lenguaje transformando vivencia en narrativa, no la podemos comunicar.

Dentro de nuestra imaginación no hay convención con el otro y por más que esta esté determinada por nuestro contexto, nuestra educación y el imaginario cultural, el acceso es unilateral e intransferible, como experiencia social en sí es bastante pobre, como origen de la creatividad, el arte, y en consecuencia, de los mundos virtuales complejos, no tiene rival.

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